Cámaras para multar, no para proteger
En San Martín estamos acostumbrados a que nos roben a cualquier hora del día. Pero cuando te roba el Municipio, ya se han pasado todos los límites imaginables.
La frase puede resultar dura. Pero expresa una sensación que hoy comparten muchos vecinos: la percepción de que el Estado municipal tiene cada vez más capacidad para controlar y sancionar al ciudadano, mientras todavía no logra garantizar algo tan básico como caminar, circular o detenerse en un semáforo sin sentir miedo.
San Martín cuenta con un sistema municipal de fotomultas. De hecho, en septiembre de 2026 ingresó al Honorable Concejo Deliberante un pedido de informes para conocer en detalle cómo funciona el sistema de constatación de infracciones por medios electrónicos. (HCD San Martín)
La discusión, entonces, no es si hay que cumplir las normas de tránsito. Por supuesto que hay que cumplirlas.
La discusión es otra:
¿Cuál debe ser la prioridad de las cámaras municipales?
¿Prevenir delitos o recaudar multas?
Una cámara puede tener múltiples funciones.
Puede detectar una infracción de tránsito. Puede leer una patente. Puede aportar información después de un delito. Puede permitir una intervención policial en tiempo real.
La tecnología no es el problema.
El problema es qué decisión política tomamos sobre esa tecnología.
En un distrito donde la inseguridad sigue siendo una preocupación central de los vecinos, cada nueva cámara debería preguntarse primero por su capacidad para prevenir delitos y proteger a las personas.
Porque si un vecino llega a una esquina considerada peligrosa, detiene su automóvil ante la luz roja y durante la noche queda expuesto a un robo, la discusión sobre seguridad no puede reducirse a si una cámara registró correctamente una infracción.
La cámara debería estar allí, antes que nada, para protegerlo.
Un Municipio que conoce perfectamente cómo cobrar
Hay además una cuestión que no podemos ignorar.
El propio Municipio ofrece planes para regularizar deudas de distintas tasas, incluyendo multas, y en 2026 lanzó un régimen especial de regularización de obligaciones tributarias. (Tramites San Martín)
Esto ocurre en un contexto económico difícil para la administración municipal y para los vecinos y comerciantes que sostienen diariamente la actividad económica de San Martín.
Por eso resulta razonable exigir transparencia:
¿Cuánto cuesta el sistema de fotomultas?
¿Cuánto recauda?
¿Qué porcentaje de lo recaudado queda en el Municipio?
¿Cuántas cámaras existen?
¿Dónde están instaladas?
¿Qué infracciones detecta cada una?
¿Cuántas están destinadas exclusivamente a seguridad y prevención del delito?
¿Cuál fue el criterio utilizado para decidir su ubicación?
No son preguntas menores. Son preguntas que hacen a la administración responsable de los recursos públicos.
Y hay algo todavía más delicado
Las multas de tránsito no son simplemente una cuestión administrativa.
Pueden tener consecuencias concretas para el ciudadano.
La Provincia de Buenos Aires informa que las infracciones impagas pueden bloquear trámites como la renovación de la licencia y la venta de un vehículo hasta que se regularice la situación. (Gobierno de la Provincia de Buenos Aires)
Al mismo tiempo, el régimen jurídico nacional del automotor fue modificado y actualmente establece que la existencia de deudas en situación regular por multas o patentes no puede impedir la inscripción o transmisión de un automotor. (Argentina.gob.ar)
Es decir: hay que distinguir cuidadosamente entre la existencia de una deuda, sus efectos administrativos y el trámite concreto que pretende realizar el ciudadano.
Y justamente por eso el Municipio debe explicar con absoluta claridad cómo se están gestionando sus fotomultas y qué mecanismos existen para ejercer el derecho de defensa frente a una infracción.
El problema no es multar
No propongo eliminar los controles.
Un conductor que cruza un semáforo en rojo puede provocar una tragedia.
Un conductor que circula a una velocidad excesiva puede poner en riesgo la vida de otros.
Las normas deben cumplirse.
Pero el Estado no puede convertir la tecnología en una máquina de recaudar mientras deja en segundo plano su obligación esencial de proteger a las personas.
San Martín necesita cámaras.
Muchas más cámaras.
Pero necesitamos cámaras inteligentes, integradas a un verdadero sistema de seguridad:
- lectura automática de patentes;
- identificación de vehículos con pedido de captura;
- monitoreo en tiempo real;
- conexión con las fuerzas de seguridad;
- intervención inmediata ante situaciones sospechosas;
- despliegue en zonas críticas;
- iluminación adecuada de los puntos de riesgo;
- y un verdadero mapa del delito que permita decidir dónde poner cada cámara.
Eso sí es utilizar la tecnología para cuidar al vecino.
La prioridad debe ser clara
No quiero un San Martín con más cámaras simplemente porque eso significa más multas.
Quiero un San Martín con más cámaras porque cada vecino merece poder volver a su casa sin miedo.
Quiero que la tecnología esté al servicio de la seguridad.
Quiero que el Municipio tenga capacidad para detectar un delito antes de que se concrete y para actuar cuando está ocurriendo.
Quiero que una cámara sirva para encontrar a un delincuente, recuperar un vehículo robado y proteger a una familia.
Y si además permite detectar una infracción de tránsito, bienvenida sea.
Pero el orden de las prioridades importa.
Primero, proteger.
Después, prevenir.
Luego, controlar.
Y recién entonces, sancionar.
Porque los vecinos de San Martín no necesitan un Estado que sea cada vez más eficiente para cobrarles.
Necesitan un Estado que sea cada vez más eficiente para cuidarlos.
Andrés Petrillo
Arquitecto y Concejal de General San Martín